Un trio mortal, negligencia criminal

Esta es la historia reciente, viva, hasta hoy, de un trio mortal, un Presidente, un Primer Ministro y un responsable ministerial de Salud que llevaron a su país a una catástrofe sanitaria, dándole el triste mérito de la mayor muerte por millón en toda su región occidental y cristiana, en el 2020.
Es la historia de prioridades también.
Para un presidente de legitimidad cuestionable, cuya mayor preocupación estriba en mantener el poder, obtenido luego de extrañas circunstancias, y mantenerse en el con el apoyo de una prensa o adicta o bien pagada, con dinero público, claro está, y con una población orientada mediante los medios y las encuestas compradas a apoyarlo.
Es la historia de un gobierno en que la cabeza se apoya en un Primer Ministro de izquierda, sin mayor brillo intelectual, sin ejecutoria empresarial alguna y más aún enemigo de la libre empresa y del capitalismo. Un primer ministro salido de las canteras del populismo de izquierda, de la que atiza el odio al rico y a la riqueza, que clama por igualdad, y usualmente la consigue.
Un Presidente y un Primer Ministro que están logrando la igualdad en su país, la igualdad hacia abajo, volviendo mas pobres a las empresas,  destruyendo el empleo de los trabajadores, gobernantes campeones de la desinversión, y sospechosos, dicen, de actos varios de corrupción que les obligan a blindarse. A cooptar corporativamente fiscalías, ministerios, jueces, avasallar a la guardia civil.
Y el trio lo completan con un responsable en el ministerio de la salud, un médico que no tiene reparo alguno en ocultar información, mentir, engañar a la población si es menester para cumplir con la consigna de Palacio.
Un mediocre en términos sanitarios, zarandeado una y veinte veces por verdaderos médicos en términos científicos, en público, en prensa, y a través de exposiciones magistrales en que se explica realmente lo que está pasando a la escasa población no zombie que queda de lo que una vez fue una otrora sociedad más crítica y menos aturdida por el pánico cotidiano de los medios.
Ese trio, genuflexo ante la OMS. Ese trío que aplica pruebas rápidas chinas sin confiabilidad, y que no atinó a cambiar un protocolo asesino hasta que las funerarias saturaron su capacidad y la grita de los médicos en campo de su país y la evidencia de otros países semanas antes no les bastara.
Ese trio, cuyo presidente pretende mentir a la prensa mundial cifras que no cuadran y que son cuestionados por medios norteamericanos mediante simples ejercicios aritméticos.
Ese trio, que incrementa su poder mientras destruye la economía de su país, mientras echa a millones de personas al desempleo y quiebra decenas de miles de pequeñas, medianas empresas, y destruya la economía familiar de millones de personas de labores independientes.
Ese trio, esa prensa alineada, que el 25 de mayo presentaron con desparpajo a través de sus sicarios mediáticos, un mismo mensaje en muchas portadas.
Ese trio que ha costado miles y miles de muertos y decenas y decenas de miles de contagiados, y aun así se aferra al poder y maneja impunemente publicidad de un modo que haría sonrojar a Goebbels.
Si, ese trio.  En este caso, me refiero a Sánchez, Iglesias y Simón.
Ese trio.
Ha cometido negligencia criminal. Y eso no es error administrativo, sino es Código Penal.
Ese trio. Si usted estaba pensando en otro, quizás identificando esta misma situación en su país, es tiempo de preguntarse que están haciendo al respecto.

Post a Comment

أحدث أقدم